Dominio de Gallo nace de una decisión sencilla: creer en Arribes del Duero.
La historia comienza mucho antes, en Uruguay, donde los abuelos de la familia — emigrantes italianos — plantaron sus primeras vides, estableciendo una conexión con la tierra que ha perdurado a lo largo de varias generaciones.
En 2002, Julio Gallo llegó a España con su mujer Adela y sus tres hijos. Formado como enólogo, decidió empezar de nuevo en un lugar donde nadie lo conocía, apostando por un paisaje singular y por variedades que durante años habían pasado desapercibidas.
Giuliano y Joaquín Gallo crecimos entre viñedos y bodegas. Tras formarnos y trabajar en distintas regiones vitivinícolas de España, decidimos iniciar nuestro propio camino. Dominio de Gallo es ese camino.
Cinco vinos que son cinco formas distintas de entender Arribes del Duero. Cada uno elaborado con variedades autóctonas o singulares, sin filtrar y con levaduras propias. Sin aditivos. Sin atajos.
En Dominio de Gallo creemos que lo que importa es lo que uno pone de sí mismo. No el marchamo ni la denominación de origen, sino la honestidad de quien trabaja la tierra y la vierte en una botella.
