¿Por qué hay mariquitas en nuestras botellas?

Porque trabajan con nosotros.

Mientras nosotros cuidamos las viñas, ellas recorren hojas y sarmientos alimentándose de pulgones y otros pequeños insectos que pueden dañar la planta. Son unas de las grandes guardianas del equilibrio natural del viñedo.

Su trabajo pasa desapercibido para la mayoría de la gente, pero no para nosotros.

Por eso les reservamos un lugar en cada botella.

Una forma sencilla de reconocer a unas compañeras que, sin pedir nada a cambio, llevan años ayudándonos a cuidar nuestras viñas.